Trozo de tiempo

Noviembre 11, 2006 por miguelalejo

Se construye
el minuto
presente+presente:
como
un
tétrix
temporal

Acaso Dios
jugando

acaso objetos
jugando

Y así la eternidad

El corazón, él y ella

Noviembre 9, 2006 por miguelalejo

I

Estos niños se quieren querer:

de mañana
temprano

de tarde
cayendo

de noche
dormidos

Llenan su corazón
con el otro y con el suyo:
¡estos niños tiernos!

Él escribe cosas para ella
Ella escribe cosas para él
¡y ambos bajan del cielo una flor!

II

Estos niños se quieren:
(la magia roja atrapada en esa palabra)

de improviso
en sorpresa

de enredos
en alcobas

de jugando
en verdes plazas

Llenan su alma con Dios
con el otro y con el amor:
¡estos niños santos!

Ella escribe cosas para él
Él escribe cosas para ella

ambos bajan del aire una flor

Ejercicio interior

Noviembre 8, 2006 por miguelalejo

La abuela tiene edad aún para estas cosas y eso nos conviene ¡flojos! y camina al menos y no está tullida como el viejo y puede destapar el baño único de la casa porque nosotros jamás hemos proyectado el rebose y por esos echamos el papel en la taza como si fuera azúcar y todavía ella lucha con el sopapo y con la vejez y ni se puede la diabetes que la trae con miedo ¡mucho miedo! por su dedo que está hinchado con una herida bien roja y no quiere perder su pierna por supuesto quién querría perder su pierna ni joven ni viejo qué haría yo sin correr ni saltar con los deportes muertos la vida estaría coja y su hija que es mi madre diría por qué no te cuidaste lo que dijo el doctor pero con suerte este agosto muere el abuelo y descansa la abuela de sus rezongos y podría dormir hasta muy tarde con el desayuno en la cama que le encanta traído por la empleada humilde que le encanta manduquiar hasta en las horas extras que no le paga que según dice mi tierna vieja son su deber pero es una vieja mandona que destapa el baño y que de seguro está llorando antes de subir a su cama vetusta y su pieza vetusta que amanece dulce con olores tan frutosos que no se explican como olores de vieja ¡mi vieja!

Nocturno del piano

Noviembre 2, 2006 por miguelalejo

El piano, con su quijada negra, con sus dientes blancos cruzados de gusanos,
canta como un papa melancólico. Sus notas
caen como los huevos del esturión muerto
sobre mi corazón en esta noche.
Mata al demonio del piano, amiga mía, ahoga en su vientre la furia escarlata.
Rompe su levita de caballero velado;
pero déjame solo, ahorcado en la cama.
El virrey baila el tango mientras lloramos,
agita sus orejas como toneles,
evocando a Francisca, a Leonor, a otras luces devoradoras,
(doblando un pliego de su carne, realizando hechizos sobre el fuego),
pero el piano, mi niña, resuena imperial, desierto, triunfando siempre de la fatiga,
en tanto el virrey ríe, quimérico y hostil, mostrando su halcón de oro.
Mata el demonio del piano, amiga mía;
escucha cómo resbala sobre los gladiolos, rompiendo
los sacos de la memoria, antiguas sombras, y vacila
como hembra preñada
encendiendo un candil, una muerte nueva en el ciervo blanco del pecho,
una segunda vida que desconozco, y que rechazo
como la horma negra a la nube.

Mahfud Massís, El libro de los astros apagados, 1965.

Sujeto-Sujeto

Noviembre 1, 2006 por miguelalejo

Vende espejos
sin pudor
el sujeto

“espeeeeeeeeeejos
espeeeeeeeeeejos”

Y se duplica el feo
su cara

y son un par de lindas
sus pechos

Dos se miran a sí mismo

Tiranía

Octubre 27, 2006 por miguelalejo

Oh dama sin corazón, hija del cielo,
auxíliame en esta solitaria hora
con tu directa indiferencia de arma
y tu frío sentido del olvido.

Un tiempo total como un océano,
una herida confusa como un nuevo ser
abarcan la tenaz raíz de mi alma
mordiendo el centro de mi seguridad.

Qué espeso latido se cimbra en mi corazón
como una ola hecha de todas las olas,
y mi desesperada cabeza se levanta
en un esfuerzo de salto y de muerte.

Hay algo enemigo temblando en mi certidumbre,
creciendo en el mismo origen de las lágrimas
como una planta desgarradora y dura
hecha de encadenadas hojas amargas.

Pablo Neruda, Residencia en la tierra I, 1925-1931.

Arruga

Octubre 26, 2006 por miguelalejo

Elabueloyelbastón:
una sola cosa
de fierro y muerte

sola cosa
cansada
de
dormir

El abuelo se levanta
y anda corriendo
y copula
en sueños
por sobre las cenizas
vivas
de la vejez

Ejercicio XVI

Octubre 24, 2006 por miguelalejo

Después de ganar el Premio, un premio ya último, estas licencias en general son bien recibidas por los lectores. Un escrito casi póstumo y de tema baladí, pero bajo mi pluma, será considerado –espero- como anécdota que humaniza a quién se ha esforzado, ya por muchos años, en la tarea de crear una imagen intelectualmente perdurable.

Es muy conocido ahora -sino en todos, en cuantiosos lugares- mi afición original a cierta contemplación rara y moderna, de cualquier índole sin mediar un juicio a priori. Como bien dije -y no me avergüenzo- en un texto mío y famoso: “el prejuicio es un tipo de ceguera, y peor, voluntaria”.

No desconozco que la edad, el éxito tardío, o un esfuerzo fructífero prolongado en los años han puesto en mí argumentos demasiado cotidianos, demasiado personales, contrario a la tendencia natural de mi oficio: pero, ¿será posible, será permitido, a un viejo solo y bien conocido, este tipo de mañas, más o menos bien escritas?

Sucedió en una tienda, pero no me parece adecuado hacer referencias precisas en asuntos de tiempo y espacio; resultaría un atentado contra mi literatura querida, que he perfilado eterna y mayormente ubicua. En esto soy coherente, según me aplauden mis críticos más amigos. Pero como iba diciendo: todo sucedió -no será difícil de imaginar en una sociedad consumista- en la sección femenina de una tienda de ropas; allí, donde se venden chaquetitas y faldas con los colores de la última moda, que luego las mujeres llenaran con sus desproporcionadas blanduras. Es frecuente en ese tipo de lugares, y yo creo que ustedes lo han notado, hallar hombres adustos acompañando a damas hermosas; o -en el fondo las cosas dan igual- pero es menos común, hallar mujeres adustas acompañando machos vanidosos. Y todo lo anterior, sin importar el caso específico, es un lugar perfecto para un escritor como uno, ya seriote por acción del tiempo; y digo bueno por los contrastes maravillosos que allí se ven, por las apariencias que se pueden comprar, etc; contrastes que pueden nutrir obras magistrales si se ha tenido el privilegio de la inventiva; apariencias vanalmente estéticas; y sólo basta con cierta lucidez literaria para su buena disposición en la obra. Fue así, en estas circunstancias, como forjé la idea de mi próxima novela, ya con el tono de autor consagrado y para la cual reuní mis materiales (los que mencioné) de una sola mirada.

Ininit

Octubre 23, 2006 por miguelalejo

Ansias de santa veda prohibida, de inocencia pérdida
en unos ojos y labios húmedos de ciertas eternidades,
tendida mi blanca nube, de gracias y pellejos que dan comienzo
a delgada y frágil forma de amor o línea de viento,
a ganas de piel e inmaculadas flores, oh mi fantasía de roja culinaria,
que ciegas mis álgebras de cabeza a los pies con el abrazo de una semilla,
que germina rojos retoños y Esperanza.

Arena y mar

Octubre 21, 2006 por miguelalejo

Como un niño quiere cavar y cavar en la playa entregada,
mientras a su espalda todo el mar ayuda a pujar la fuerza de la vida,
y las arenas sonríen buscando nuevas infinitas,
buscando nuevas inagotables posiciones y estructuras,
para en simples ondulaciones perder la boca en un abrir de brazos,
hasta inundar todo el húmedo y gris del breve letargo que sus corazones aúllan.