Archivo de Octubre 2006

Tiranía

Octubre 27, 2006

Oh dama sin corazón, hija del cielo,
auxíliame en esta solitaria hora
con tu directa indiferencia de arma
y tu frío sentido del olvido.

Un tiempo total como un océano,
una herida confusa como un nuevo ser
abarcan la tenaz raíz de mi alma
mordiendo el centro de mi seguridad.

Qué espeso latido se cimbra en mi corazón
como una ola hecha de todas las olas,
y mi desesperada cabeza se levanta
en un esfuerzo de salto y de muerte.

Hay algo enemigo temblando en mi certidumbre,
creciendo en el mismo origen de las lágrimas
como una planta desgarradora y dura
hecha de encadenadas hojas amargas.

Pablo Neruda, Residencia en la tierra I, 1925-1931.

Arruga

Octubre 26, 2006

Elabueloyelbastón:
una sola cosa
de fierro y muerte

sola cosa
cansada
de
dormir

El abuelo se levanta
y anda corriendo
y copula
en sueños
por sobre las cenizas
vivas
de la vejez

Ejercicio XVI

Octubre 24, 2006

Después de ganar el Premio, un premio ya último, estas licencias en general son bien recibidas por los lectores. Un escrito casi póstumo y de tema baladí, pero bajo mi pluma, será considerado –espero- como anécdota que humaniza a quién se ha esforzado, ya por muchos años, en la tarea de crear una imagen intelectualmente perdurable.

Es muy conocido ahora -sino en todos, en cuantiosos lugares- mi afición original a cierta contemplación rara y moderna, de cualquier índole sin mediar un juicio a priori. Como bien dije -y no me avergüenzo- en un texto mío y famoso: “el prejuicio es un tipo de ceguera, y peor, voluntaria”.

No desconozco que la edad, el éxito tardío, o un esfuerzo fructífero prolongado en los años han puesto en mí argumentos demasiado cotidianos, demasiado personales, contrario a la tendencia natural de mi oficio: pero, ¿será posible, será permitido, a un viejo solo y bien conocido, este tipo de mañas, más o menos bien escritas?

Sucedió en una tienda, pero no me parece adecuado hacer referencias precisas en asuntos de tiempo y espacio; resultaría un atentado contra mi literatura querida, que he perfilado eterna y mayormente ubicua. En esto soy coherente, según me aplauden mis críticos más amigos. Pero como iba diciendo: todo sucedió -no será difícil de imaginar en una sociedad consumista- en la sección femenina de una tienda de ropas; allí, donde se venden chaquetitas y faldas con los colores de la última moda, que luego las mujeres llenaran con sus desproporcionadas blanduras. Es frecuente en ese tipo de lugares, y yo creo que ustedes lo han notado, hallar hombres adustos acompañando a damas hermosas; o -en el fondo las cosas dan igual- pero es menos común, hallar mujeres adustas acompañando machos vanidosos. Y todo lo anterior, sin importar el caso específico, es un lugar perfecto para un escritor como uno, ya seriote por acción del tiempo; y digo bueno por los contrastes maravillosos que allí se ven, por las apariencias que se pueden comprar, etc; contrastes que pueden nutrir obras magistrales si se ha tenido el privilegio de la inventiva; apariencias vanalmente estéticas; y sólo basta con cierta lucidez literaria para su buena disposición en la obra. Fue así, en estas circunstancias, como forjé la idea de mi próxima novela, ya con el tono de autor consagrado y para la cual reuní mis materiales (los que mencioné) de una sola mirada.

Ininit

Octubre 23, 2006

Ansias de santa veda prohibida, de inocencia pérdida
en unos ojos y labios húmedos de ciertas eternidades,
tendida mi blanca nube, de gracias y pellejos que dan comienzo
a delgada y frágil forma de amor o línea de viento,
a ganas de piel e inmaculadas flores, oh mi fantasía de roja culinaria,
que ciegas mis álgebras de cabeza a los pies con el abrazo de una semilla,
que germina rojos retoños y Esperanza.

Arena y mar

Octubre 21, 2006

Como un niño quiere cavar y cavar en la playa entregada,
mientras a su espalda todo el mar ayuda a pujar la fuerza de la vida,
y las arenas sonríen buscando nuevas infinitas,
buscando nuevas inagotables posiciones y estructuras,
para en simples ondulaciones perder la boca en un abrir de brazos,
hasta inundar todo el húmedo y gris del breve letargo que sus corazones aúllan.

Élego IV

Octubre 19, 2006

El poeta tiene dolores para dar ¡corazón!
dolores que no quieren estar con el poeta.

De esos, que jóvenes y vivos, no tienen Dios.
De esos, que sin olvido y muertos, perduran.

Y vaya que perduran en días que no amanecen.
Como fríos escondidos de mañana perduran.

El poeta tiene dolores ¡mi alma! para dar
dolores que no quieren estar con el poeta.

Estación

Octubre 17, 2006

Rieles
a

melancolía

Están cojos los trenes:

de oxido abandono
de gentes viejas
viajeras
desformando ya su recuerdo

(es trac trac del ayer)

Leaf

Octubre 15, 2006

Algunos embalsaman hojas entre libros favoritos, y el otoño de aquella vez jamás muere; al contrario, permanece intacto y seco en su relieve de nervios rojizos, y el amor con frío y humos jamás se borra. Los vientos retornan, para quien llegue a encontrarlos, y también la lluvia.

Callar los miedos

Octubre 15, 2006

Es mi temor a sufrir –cierta obviedad- lo que hace, al fin y al cabo, que abra mis delicados brazos para que al rato –como esperando- la inercia me tome por detrás, como si estuviésemos, en la punta del más grande barco. Así, mi pasión por la tranquilidad es ahíta, y se llena mi gran vacío –un llenado que determinan las más impúdicas comillas- y es poco lo que pienso más.

La voz

Octubre 14, 2006

El espíritu
dice
come el chicle

¿acaso
ya
se acerca su nombre?

el espíritu
dice
otra vez
lava tus dientes

¿acaso
al girar la nuca
se acerca un beso?