Archivo de Septiembre 2006

Ejercicio de simultáneo infinito

Septiembre 28, 2006

En algún país el reloj indica las diez con treinta, y Andrea hace ejercicios de matemáticas: en parte para matar su delicada sensibilidad, criticada por su exnovio, y en parte para probar sus habilidades lógicas que cree dormidas.
En algún país el reloj indica las once con treinta, y Carlos…

Sujeto hembra

Septiembre 28, 2006

Pechos
(pecado mirar)
pequeñas aceitunas de chocolate

Las piernas de antemano
largas
como un fierro tierno

Y los cuerpos pasan

Rectas

Septiembre 26, 2006

Los postes de mi vecindad, erguidos en invierno y erguidos en primavera, reflejan un largo naranjo de oro transverso: el naranja del valioso crepúsculo. Y sucece cada vez que voy cansado por la vida, esa rara luz; como una epifanía de la esperanza ociosa, brillando a la vuelta de la esquina.

Sed de sed

Septiembre 23, 2006

Embebidos en el mismo otro repetido asedio al útero,
rosa madre, como el gato que insiste en zarpar
de la abstinencia de no irritar el nervio, embebidos
en mismo otra vez pegados de raíces rojas, bajo
marchitos y ermitaños animales del calor andado
llegados al río mudo y sordo de los cuerpos,
ciego de los cuerpos que han errado por desiertas soledades,
rosa madre de tus pétalos fértiles, húmedos de formas.

Sujetos

Septiembre 23, 2006

Viven allá
entre paredes
bajo sábanas

Entre otros objetos pensantes
viven

En villas de paredes
En países de objetos p

Élego VIII

Septiembre 22, 2006

Después del almuerzo mi tenacidad se diluye
en las proteínas del caldo más exhausto.

Y es de vagos la gracia de aguantar el cuerpo,
de aguantar a pie la costumbre de atardecer:
crepúsculo de cansado corazón
y crepúsculo palpitado oscuro en todo el horizonte.

Es que después del almuerzo,
ya no le quedan ganas al hambre.

Rodando mezclados

Septiembre 20, 2006

Ya son brazos, enredados, que ahogan
el aire, ya son piernas, con fruto
en entusiasmo de inflar, y manos desahuciadas
y pechos desinflados que la piel no puede aislar
en costillas tensas, en espinas arqueadas indicando
lugar, en el instante pobre como un pezón, en donde todo termina
dentro de una boca, que devora ambos amores
desaparecidos, en cenizas y polvos rojizos.

Sujeto hombre

Septiembre 14, 2006

Ahí está
con ganas de ir al baño entre tanta belleza
incómodo

Mueve sus pestañas
respira
sin creer en los olores de nadie

La gente pasa

Traducciones jóvenes IV

Septiembre 13, 2006

Peace

Henry Vaughan, poeta británico.

My soul, there is a country
Far beyond the stars,
Where stands a wingèd sentry
All skilful in the wars.
There above noise and danger,
Sweet peace sits crowned with smiles,
And one born in a manger
Commands the beauteous files.
He is thy gracious friend,
And (O my soul, awake!)
Did in pure love descend
To die here for thy sake.
If thou canst get but thither,
There grows the flower of peace,
The rose that cannot wither,
Thy fortress and thy ease.
Leave then thy foolish ranges;
For none can thee secure,
But one, who never changes,
Thy God, thy life, thy cure.

Paz

Alma mía, hay una tierra
Detrás de las estrellas,
Donde un alado centinela
Sostiene terribles guerras.
Allá lejos de ruidos y peligros,
La dulce paz sonríe y abunda,
Y el nacido del pesebre niño
Maravillosos rebaños junta.
Es vuestro de gracia amigo,
(¡Alma mía, levanta!)
Que de amor bajando vino
A morir por vuestra causa.
Mas si vosotros le alcanzáis,
La madura flor de paz
y rosa inmarcesible halláis,
Vuestra fuerza y tranquilidad.
Dejad entonces vuestra insesatez;
pues donde hay no seguridad
Sólo uno siempre es
Vuestro Dios y vida, vuestra sanidad.

Ejercicio del viejo realismo

Septiembre 9, 2006

La suciedad de tres días pegada al pelo, lo hizo insoportable incluso para sí; su piel morena ya daba sebosos brillos, y sus poros veíanse más profundos. Era hora de un baño, sin duda; y en aquella habitación tan íntima ha de ocurrir, como es natural, su ritual más íntimo: esa ceremonia vanidosa de duplicar el cuerpo en los espejos. Es que le encanta mirarse en ellos con parsimonia, y notar sus progresos y disprogresos.
Hoy cumple su rito en la pensión, frente al espejo familiar, de marco oval (de color blanco y madera noble), en el que se han visto ya varias generaciones. Él luce alto y bien erguido; pero sus carnes, sobre todo las del pecho y los grandes muslos, ya no están tensas ni duras; al contrario, y a pesar de la suciedad, lucen algo pálidas y algo bolseadas.
Cuando está desnudo al completo, mirando, se fija en su cuerpo; lo sopesa, delicado, y le prodiga absurdas caricias. Observa con frecuencia su miembro, una y varias veces; lo estira, lo desarruga, para luego dejarlo caer sobre el escroto, aún más vetusto.
El baño, en estructura, no es más que un cuadrado de tres dimensiones abaldosadas, que después de la ducha dejan correr innumerables gotas de agua. Una tina de color canela, un retrete de color canela y un lavamanos, completan serviciales lo blanco del espacio.