Invitada a morir por un instante
la muerte, a dejar tus jugos y alterar
sopas de hombre, con un temblor de plumas
que no se oponen a revolver las médulas suyas
de jadear el corazón, a reventar el ritmo
de las pieles suaves llenas de oídos y manos y ojos
de alfombra de alas, que aceptando el carmín
de vacío en vacío salta el macho.
Archivo de Julio 2006
Persuasión
Julio 30, 2006Ejercicio XIII
Julio 23, 2006Lo primero que recuerdo de mi padre, el eje de hoy en mi semblanza, autobiográfica en el sentido triste, es su acostumbrado silencio que jamás me molestó e incluso nos unía, además del ruido empeñoso de su motosierra, con la graciosa manera de impredecir la caída de los arboles, que destartalaba a mi hermano y yo de risa en el suelo, y que finalmente terminó matándolo. Mi padre era enfermero, excusa que nunca le valió para eximirse de “mis labores forestales”, aplaudidas y alentadas por mi madre, que pese a nacer allá en el sur siempre fue muy friolenta. No mencionaré las culpas y dolor que sufre en el presente la mujer que adoro tanto.Luis, era su nombre, sepultado bajo un apodo lleno de entrometimiento, del que también no diré nada, condenándolo. De sus gustos personales de juventud, que dejando espontáneamente de lado su costumbre nos contaba, ya casi inverosímiles de su boca, quiero rememorar su devoción a mi madre, que finalmente pasó, y también su pasión por el fútbol campesino, como afamado arquero de baja estatura, habilidad que los años no disminuyeron y heredé. Aun mantengo nubosamente frescos sus poemas épico-morales, de temas campesinos, que guitarreaba muy bien en las reuniones de familia.
Él, mi padre, Luis, ya no está con nosotros pero agoniza en la memoria, como un recuerdo prioritario y débil.
Erosión del éxtasis
Julio 17, 2006De una imagen, de sostenes y cuerpo vivo, nace
una agitación de roces, circular
ahorcajada a gusto como una niña inquieta de amores
en ingle irrespetada, irritada, en mustia en su deceso
despojada hasta el hueso en su deseo que ya no queda,
que ya no queda más, donde ya no hay nada
porque todo sobra, apestando cansada y hermosa
en pausa latente.
Ejercicio IX
Julio 11, 2006Somos hermanos y debemos entender o sentir esto que es perpetuo; seremos hermanos mientras algo nos sea común; esencialmente, hermandad es compartir un algo. Debemos entenderlo muy bien. Quizá sea posible crear un catálogo o listado con esos algos que se comparten y en base a eso definir quienes son nuestros hermanos y quienes no. Pero ese catálogo o listado no estará exento de arbitrariedad y un mínimo egoísmo. Algunos conocidos atentos me han sugerido que encuadrar la hermandad a sólo un compartir es ser reductivo, pero como vicio. Y con amabilidad agregan un ejemplo muy divertido: podría considerarse que somos hermanos de las plantas, ya que compartimos la misma unidad genética. Yo les digo que tal afirmación es lejana al error y que puede explicar el actuar protector de los ambientalistas y el cariño por los animales. Ellos se ríen. Para terminar (no se ha agotado la discusión, pero sí el expositor) y para que nos vayamos pensando a casa, quiero destacar una de esas verdades universales que flotan en el aire y que puede ser iluminadora (y también terrible) para la cuestión, dice así: Hermano es el primer asesino. Es un verso de Alejandro Ezra, uno de mis amigos.
Movimientos libres
Julio 7, 2006Nuestro ruido que nos murmura, y luego nos grita un escupo
de inicio, y nos finge un sentido, cayéndonos la vida en gotas,
en un gel de colas receptivas, trémula y llena de goznes ganosos,
giras, giramos, intentando convulsivos, con la puerta abierta y la llave henchida,
ávida en toda fisonomía hembraica y desvestida, que desnuda haces, hacemos.
Élego X
Julio 6, 2006La vida, con sus pétalos espinosos nos quiere.
A veces poco, a veces muy poco, y a veces nada.
Tiene sus momentos que sólo suceden
y caen de una rosa muerta.
Claro que mojan con su rocío muerto.
Y vienen a exigir alegrías que hoy no llevamos.