Archivo de Junio 2006

Traducciones jóvenes III

Junio 30, 2006

What is he?

D. H. Lawrence, poeta inglés.

What is he?
-A man, of course.
Yes, but what does he do?
-He lives, and is a man.
Oh quite! But he must work. He must have a job of some sort.
-Why?
Because obviously he’s not one of the leisured classes.
-I don’t know. He has lots of leisure. And he makes quite beautiful chairs.
There you are then! He’s a cabinet maker!
-No, no!
Anyhow a carpenter and joiner.
-Not at all.
But you said so.
-What did I say?
That he made chairs, and was a joiner and carpenter.
- I said he make chairs, but I did not say he was a carpenter.
All right then, he’s just an amateur.
-Perhaps! Would you say a thrush was a professional flautist, or just an amateur?
I’d say it was just a bird.
-And I say, he is just a man.
All right! You always did quibble.

¿Quién es él?

¿Quién es él?
-Un hombre, claramente.
Sí, pero qué hace.
-Vive, y es un hombre.
¡Oh, claro! Pero debe trabajar. Debe tener un trabajo de algún tipo.
-¿Porqué?
Porque mirándole, no parece un ocioso.
-No sabría decirlo. Él disfruta de mucho tiempo libre. Y fabrica sillas bastante bonitas.
¡Es eso entonces! ¡Es un mueblista!
-¡No, no!
De todas maneras un carpintero.
-No, rotundamente.
Pero si tú dijiste.
-¿Qué dije?
Que hace sillas, que es carpintero.
-Dije que hace sillas, pero nunca que era un carpintero.
De acuerdo, entonces es un aficionado solamente.
-¡Talvez! Pero dime, que dirías de un zorzal: ¿es un músico profesional o sólo un aficionado?
Diría que es sólo un ave.
- Y yo digo que él es sólo un hombre.
¡De acuerdo! Tú siempre con tus sutilezas.

Baño impregnado

Junio 27, 2006

Hoy, en el baño abierto de baldosas sexuales, vaporosas
consagrado al martirio mutuo de los amantes,
hemos muerto, de guerras rosas, acabadas, incompletas aquí
junto a la regadera inútil con su agua que se empapa
y queda húmeda de un deseo escondido bajo
los calzones, entre las piernas que se abren libres
preparando puertas falsas a los hijos falsos, a su herramienta,
como un planeta cotidiano, que recoge blanco,
contra la baldosa el polvo inútil que han dado,
que nos quedó, pegados al sueño, pegados como absurdo
al más tarde, al eso es mañana, al hoy futuro, como un yugo caliente.

Ejercicio en rosa o anécdota del sentimiento

Junio 22, 2006

Si ella es muy linda, como es el caso, se debe decir ella es preciosa; preciosa con maquillajes y aun más hermosa sin ellos. Hablo de una mujer, pero no de cualquiera. Su pelo, común y reiterado en muchas descripciones, es castaño, a veces negro, pero siempre liso como de secretaria. Sin embargo, la mayoría de los hombres recibe un espasmo con la ese ajustada de su figura. Como es ya evidente para el lector, me enamoré de ella antes de la primera vista; y ahora digo, exagerando un poco, que ella es mi Destino y algo más. Incluso, ya que gusto de escribir, lo hago sin escrúpulos en los baños públicos: “Dios pasó a un segundo plano”, anoto, aludiendo herméticamente a ella. Reconozco que su carácter no presenta demasiada novedad y posee todas las mañas femeninas y las aficiones, pero aún así en los pocos momentos que estoy con su cuerpo una alegría musical me invade; a veces, por ejemplo, al compartir una banca el simple roce de un hombro puede detonar el efecto, siempre más grande que su causa. Yo no estoy seguro si hay razones para estar así, como se dice en el abarcador estilo de los enamorados. A veces, intentando explicarme, esbozo teorías en las que articulo, por ejemplo, su risa rara y perfecta con su coqueteo incansable e inocente; pero la respuesta nunca es satisfactoria y me agoto siempre en el intento. Reconozco también que disfruto pensando en ella, como un juguete para mi intelecto, y, por su puesto, para mi sexualidad solitaria. A veces la hallo en nocturnos sueños, con un dejo de pena y algo de ganas, y con una moral distinta.

Élego V

Junio 20, 2006

Poca felicidad me traes poesía.
A mi barba cansas, a mis pies negando.

Qué plumas apagadas dispongo en las banderas duras.
Sin ya qué hacer en la vida, sin ya que hacer.
Rosa cardinal del hastío.

Ejercicio IV

Junio 15, 2006

En una espalda muy bonita no siempre hay un bello rostro; pero no es el caso, supongo, por las afables miradas de los hombres al pasar frente a su semblante. -¡Llenas de curiosidad mi camino de tarde!- Imagino su rostro, que ha de ser blanco, y muy posible, empolvado y perfecto para su cabello negro y lustroso, para su nariz fina sobre una sonrisa que todo lo inundaría, a tono con su jeans insinuador de geografías que analizo, con sus bordes estilizados de jabon dulce y su hipotética desnudez. Sin embargo, creo, me serán imposibles sus ojos: ella camina ahora lejos, despreocupada del deseo inquieto que deja, porque he llegado a mi puerta, y esto es inexorable.

Élego del poeta

Junio 11, 2006

Me gusta el verde hoy. Quisiera que el cielo
escribiese las nubes en mi tono. Verde
como la sangre lenta de las plantas.

Es que la melancolía de la hierba se apodera de mí,
y me viste húmedo y me lleva al viento.

Raíz del eros

Junio 8, 2006

Desnuda de tu muela inferior, que produce miedo rojo
y deja la apertura de un templo, sin portero, descuidado,
peludo, al hombre macho y al hombre viril,
al hombre fálico que viene,
a qué cosas de una cama madura en diez horas
a qué cosa, de un calor, de hemisferio mundial condensado,
revuelto de no sabemos qué nombres sexuales.

Ejercicio onírico

Junio 8, 2006

Soñé algo muy extraño. (El adjetivo es vano tratándose de sueños, lo sé.) Personas cercanas poblaban, con sus cuerpos nubosos, la escena también nubosa. Distinguí claramente sus caras, sus pechos reales, sus piernas; se trataba de un sueño abarrotado de mujeres, de hembras familiares. -Para evitar escrúpulos olvidaré los nombres-. La casa, donde existimos como nubes fue común, urbana, y de dos pisos; no presentaba escaleras, pero no puedo explicar como subíamos y bajábamos constantemente. Yo buscaba algo sin desesperar; esto es común en sueños, talvez su esencia, y también lo sé. Lo raro es encontrarlo. Pero ahí estaban, todas ellas, lamentablemente, vestidas. Su ropa era cotidiana, de calle. La ética que profesaron, sin embargo, fue exclusiva de la dimensión. De un solo impulso y de improviso, la nube nos envolvió en una falsa orgía; sin embargo, el placer fue verdadero. Recuerdo despertar, ese día, enamorado.

No-amigador

Junio 6, 2006

Nunca he podido ser un gran amigo
en esta realidad que es, en esta realidad que fue,
que será mía siempre y que no vive sino escrita.

Así, un poco mendigo con plumas, nada tengo para contemplar y
nada tengo, por lo menos en el hoy anómalo, para desdoblar, hacia un poema, que claro, no sería amigo de muchos.

Mi soledad es, cuando es algo, muy clara, muy decidora,
muy sola, como un ave rara en el cielo.

Sin embargo, a veces, un poco iluso y por supuesto de esperanza,
me figuro amigo de escritores muertos,
y bueno también, hay que decirlo, para que se haga algo, de otros solos;
pero es siempre un pesar y siempre un consuelo:
estamos yo y el libro, en una fiesta extraña, desahuciada
y es un asunto muy, muy siempre, muy de solos.

Heart beats death

Junio 5, 2006

¡Cuánto, cuánto, cuántos
es el número, número, número terrible,
destinado de latidos a tu frágil corazón!